viernes, 23 de agosto de 2013

El Poeta Maldito


Entre vacíos e inseguridades ancestrales,
entre el ego y el silencio de los dioses
que carcomen sus oídos en el
insomnio de la soledad que lo acompaña.
deambulado entre ráfagas detonantes,
agobiado por la perenne implosión
que denota aquello que
Invade su pensamiento.
Herido por su especie y por los cielos
de este bizarro planeta…

Por su cansada garganta pasea
un barato aguardiente
que lo incita a la orgía destructiva
entre textos, noches desveladas,
mujeres, sueños inalcansábles,
fogatas terapeúticas, poesía burda,
precarios moteles y constipación
de diversos fracasos que han
cansando sus dos brazos…

Oprimido por el vaivén actual
observa el infinito sin lograr descifrarlo.
Agobiado por ser hijo del tiempo de las
vitrinas y de los eslogans de felicidad
plástica post guerra, se niega
a resignarse, no pierde la fe en creer
que no esté lejos aquel bello espectáculo
 de la destrucción masiva de su enfermo
entorno y él; gozándolo, sonrientemente…

miércoles, 29 de mayo de 2013

Canto al Horror

Postrado silencioso e hipócrita, instalándose en las cortezas degradadas. Es el llanto del alma y el lúgubre festín del olvido, es el pintor de la violencia heredada… cuando las crías recién parten de las vulvas sangrantes se esfuerza para que nunca más estén seguras, viola y golpea sistemáticamente, se parte de la risa enseñando sus amarillos dientes al ver la segregación y la indiferencia entre los seres…  

Vocifera día a día a todos los vientos que el semejante ¡no importa!, ¡que los modestos no importan!, ¡que los distintos no importan!, ¡que la servidumbre no importa! Le susurró al oído a Heidegger que el ser se olvidaría del ser y tenía el soplo de su voz lleno de razón… los chiquillos del hambre son para las postales de los noticieros burgueses y para realidades sin importancia… sus maestrías son la violación al amor y el abuso de poder, es el porrazo a la ternura en el vaivén de la historia… crece y se reproduce rápidamente en palacios y en hechizas de fuego, en la marginación y en los golpes nucleares al corazón del mundo mientras no pierde tiempo esparciendo estiércol; para alimentar a los patéticos continentes olvidados…

Dios ha muerto gritó en el oído del sabio y loco sifilítico… es un magno hacedor de guerras y pestes, de conflictos y sequillas. Es el silencio que devora a la verdad y la codicia que alimenta las traiciones…  escupe excremento fascista y genocida, es el vil comerciante de los hombres y la eyaculación que golpea a féminas y machos, es neo liberalismo burdo y pusilánime de militares y machos cabríos con balanos hinchados y rasgados por las violaciones a la bondad y a los pueblos… es psicoanálisis para el control mental… 

La soberbia terrenal y el servilismo ocasional, su religión dogmatica adora a la sangre, al lucro y a las inquisiciones… moldeando la justicia y machacando con bombardeos nucleares a la verdad, la ganancia lo es todo sin importar nada más… sonríe vulgarmente postrando a sus siervos a sus pies como un Dios, como un Dios de la guerra que canta himnos de batallas y de sangre esparcida por civismo y por una bandera… es así tan deforme, es así tan humano.   

lunes, 6 de mayo de 2013

El Circo del Arte

La carpa del circo alegórico es inmensa /es plástica e ilustrada, / y ahí nos postramos sonrientes y nerviosos / esperando a que los diversos críticos / y editores nos escuchen, nos acepten, / nos atiendan y quizá solo quizá; que nos lean / con sus lupas intelectuales / y su aburrimiento moldeado y / sus celos inherentes para / Poder entrar al club, al selecto, / al fino, al florido, al intelectual club / donde reinan los distintos cocteles, / donde se grita con algarabía que somos / hijos de homero y Ovidio, /de Da Vinci y Miguel Ángel / o de Monét y van Gogh, / donde el vino es / una pieza infaltable en los artistas y / entes sofisticados que visten / con distintas túnicas de identidad / hippie, de identidad post moderna, / de identidad erudita, tan falsas…

Exhibiciones de arte por el arte, /arte menudamente sofisticada, / arte cada vez más elitista / cada vez menos humana, / digna de esta época tecnolátrica, / digna de esta época de crisis cultural, / espiritual y artística / y entonces nos volvemos tan engreídos, / tan absurdamente geniales / fanfarroneando de complejos temas, de / grandes creaciones nuestras / Si, con demagógicas homilías de nuestras / desdeñables obras, de nuestras absurdas/ realizaciones creadas  por  nuestras / torpes manos y nuestros cerebritos, / cerebros tan geniales, tan universales, / tan únicos, tan limitados…

Y nos embriagamos como artistas, / y nos dopamos como artistas, / y es que así hemos escuchado / que lo hacía Poe, Mozart, Bukowski y Dalí / y entonces; nos volvemos catadores y devotos de las artes expuestas / en clubes ostentosos y menospreciamos el arte / más vernácula de nuestra tierra / y morfinómanamente no logramos discernir / entre el arte y el entretenimiento / y donamos nuestra almas a editores / conservadores que se burlan de ellas / pues priorizan en nombres reconocidos y / temen competencia ante la búsqueda del arte, / y por ello respondemos de la misma forma / a los novatos que van surgiendo.

Y es que somos los santos / artistas de un país olvidado / por dios y por el mundo, /olvidado por las musas y sumergido en sangre, / donde las elites dominan el arte / para controlar el discurso / pues así debe ser, entonces nos transformamos en / una generación maldita de payasos / sin identidad, sin cojones, sin talento, / con muchas ínfulas, con muchos / plagios al arte europea, / al arte oriental, con críticas de risa, / de eruditos de escritorio, de eruditos apolíticos, / los eruditos son esos niños pretenciosos que saben todo / Pero no saben nada de la vida…

Yo ya no quiero más criticas constructivas para / nosotros, los artistas y los críticos / de la gran Guatemala, / Para el país que exilia a los grandes artistas / yo quiero una crítica destructiva, / eso pido destruir, destruir y tres veces destruir / la lisiada y menuda materia chueca / que hoy por hoy se ha adueñado del arte / y que varios consumen / mientras nos atoran con vino y queso / Por eso de que la creación no sea / Suficiente, en este país de la enorme carpa / Azul blanca y azul.

Seguiremos soberbios, adquiriendo anteojos cada / vez más grandes, gozando de cocteles / sociales, creyendo que el / arte nace en las galerías pomposas, /cuando realmente / nace en las esquinas de los barrios olvidados / y en el clamor de su gente, / y en el modesto pincel de aquel solitario / pero no lo entendemos porque somos tan / autoritarios y excluyentes / siendo tan risibles para los dioses, / siendo tan artistoídes en el holocausto de la creación / distorsionando al arte, plagiando al arte / y poco a poco haciendo lo que mejor /sabemos hacer; sometiendo al arte / a un horrible genocidio…




sábado, 20 de abril de 2013

Mi Urbe



Mi urbe y sus ritos convulsos,
Sus ferias de tristezas y de bullicio apagado,
mi urbe como garrick perenne que
ríe llorando, que solloza y ¿cómo no?, 
Si es urbe de niños tatuados de hambre
que escupen balas en cualquier esquina olvidada,
si es una urbe sádica golpeándose
 con látigos de cuero negro,
de realidad negra, de devenir negro y de racismo blanco,
urbe alcahuete, consentidora y tolerante
con las vejaciones envenenantes y anacrónicas…

Como un laberinto sin salida, así se concibe esta urbe,
cual corazón humano ardiendo en una rustica parrilla,
visera que aún late mientras arde en ese fuego encendido
por la misma urbe…
aquella tan contradictoria, tan paradójica, tan incoherente,
tan bipolar, tan triste, tan melancólica y tan jodida,
tan precaria y tan pomposa, tan autentica y tan falsa
tan armada y tan hambrienta, tan armada y tan hambrienta,
urbe vendida y prostituida a los aristócratas del dinero,
al imperio y a esa excreción que es la inconsciencia…
mi urbe y sus bocinas de robotismo, de barrios enjaulados,
de eyaculaciones en esquinas, de esperanzas tenues,
de ínfulas arias, de comerciantes del hambre,
de noches de domingo desesperanzadoras,
 de mediocridad feudal, de segregación sistematizada,
 de nicotina consumista, de verdugos de conciencias,
nuestra urbe transcurre, bajo la sombra de nuestros gemidos.




Perfil mestizo de ciudad

 

El mestizo, Don Borrego de la ciudad, el presuntuoso clase mediero, el peón de la finca de los verdaderos burgueses a los que admira y los que casi le excitan (la oligarquía); aquel que se las ha visto de palitos varias veces para llegar a fin de mes pero que, sin embargo, compra diversas cosas que le aprietan más la billetera ya que sólo así puede librarse de que la opinión pública se entere que vive cómodamente más que su vecino (quizás sí, o quizás sólo lo aparente), quien no es más que su competencia a la hora de ver quién tiene más y mejores juguetes para adultos, su competencia de estatus, de ciertos lujos. Ese mestizo que se hace llamar ladino, el mismo que califica a los demás de “choleros, shumos, mucos, igualados, putas, huecos”; el que publica en redes sociales donde está comiendo, defecando o bailando siempre y cuando que el lugar donde se encuentre sea un lugar elitista, ¡claro que sí!

Aquel mestizo que más de una vez ha publicado en su “feisbuc” alguna foto de un indígena, con intención de chiste o burla por el simple hecho de que es indígena; sí, ese mestizo que se siente bien con su humor y su pedestre utensilio del ignorante racismo. El mismo peón de ciudad que se ríe, burla, critica y menosprecia el acento del castellano del “chato o chino” de la tienda sin darse cuenta de lo patético, estúpido e ignorante de su burla, ya que no es su idioma natal.

El mismo borrego que cree que su identidad la hace vistiendo con ropas de marcas, mismas que muchas veces compra en ofertas y las cuida cual túnicas. Que compra la apariencia comprándose un café de altos precios, café sacado de esta tierra y trabajado por guatemaltecos pero vendido al exterior y regresado por una trasnacional para cobrar mucho a los clientes y pagar poco a los empleados.
Ese mismo que cree que los derechos humanos son babosadas, que hay que matar a todos los cacos con mano dura. Aquel que en las urnas elige esa mano dura inexistente en la actualidad y ya propuesta y fracasada en antaño, el que se aburre con temas sociales como la memoria histórica, argumentado máximas de “profunda sabiduría” tales como: “eso ya paso, dejen el pasado de una vez por todas”. Ese mismo que quiere una dama en la calle pero una leona en la cama, la misma que quiere tener un príncipe azul para servirle la comida, cuidar a sus hijos, y así, ser “una gran mujer”.

El mestizo que niega su ascendencia indígena y fanfarronea de forma casi epiléptica su ascendencia europea, casi siempre falsa. El lambiscón de su jefe, el fanfarrón en el “moll” donde pasea mucho y compra poco, aquel que es incapaz de andar sin localizador un par de horas, pues el aparato lo maneja a él, lo ha idiotizado.

El que se mete coca por la nariz (coca sí, mota no: la coca, según él, le da estatus). El peón que siente una sensación similar al orgasmo cada vez que puede lucirse hablando inglés o mezclar éste con el castellano para formar un acentuado, prepotente, molesto y mal pronunciado “spanglish”. La silueta consumista, alienada, enajenada. El que lleva el estiércol de haber cambiado su autenticidad, pegado a cada una de sus zapatillas de ejecutivo en proceso. A ese mestizo que no extiende la mano, que dice “huevones, pobres, shucos, hippies peludos, huecos, putas” etcétera, por llevar siempre a su amigo inseparable: el prejuicio. Aquel guatemalteco que no sabe ni le interesa el significado de la palabra humanismo, solidaridad y conciencia, lastimosamente, lo veo todos los días por las calles de esta ciudad.