martes, 12 de marzo de 2013

Profecía


El mercenario escarlata del olvido reirá gozoso / se dopara con placenteras dosis de prejuicios /eyaculará autómatas, eyaculará despotismo, danzará en frenesí reprimiendo el aprendizaje del vecino / mientras la menuda dignidad será machacada, / comprimida, abollada / y entretanto; todo olerá a mierda.

Los comerciantes venderán estiércol en ofertas, / enlatarán defecación y así lucrarán / otros; realizaran bailes de heces, / pronunciaran palabras sin sentido, / expondrán vitrinas pomposas de excreción / juguetearán a ser los falsos mesiánicos de occidente / con su suavidad rubia y su belleza blanca / ¿y cómo no? Si la presentarán como una desnuda hembra, / tan bella, tan cálida, tan superior, tan aria, tan nazi.

Se alzarán los santos ídolos de la pantalla, / delirantes embajadores de la imposición / pedagogos astutos del control mental, / jugarán a las marionetas con las masas / esos mismos superfluos de la falsa belleza / asistentes honrosos de los modernos escenarios / donde rinden culto al desdén de la ostentación / y hacen llorar melancólicamente / a sus seguidores, por aquello inalcanzable.

La metanfetamina terrorista controlará / agarrándote las bolas y colocando un bozal / a prueba de cualquier crítica o reclamo / que desees escupir y entonces, solo entonces, / cuando se queden dentro tuya las arañas / violetas de la rebeldía, cuando no puedas / gargajear el escupitajo negro y sublime del desahogo / cuando tus labios expulsen grillos sin sonido / te sabrás víctima, cabreado y oprimido, / y con una sonrisa malévola te sabrán / esclavo y enajenado sufriendo una implosión / permanente dentro de tu espíritu.

 Te promocionarán sus doctrinas y las recibirás / con los brazos y las piernas abiertas y aportarás / a que la herencia crezca precozmente / con discursos desde / el hogar, en el cuarto y el comedor, / en el convivio y en el cañoneo exterior / de cada esquina, / de cada vitrina, en cada comercial, / en cada baile, en cada melodía y será tarde, / estúpidamente tarde para acudir al sollozo del niño / y las nubes negras se harán presentes / y el autoritarismo orinara de risa / y los indignos eyacularan de placer / y el silencio y la censura danzarán puerilmente / y la melancolía llorará sola, / tras ese disparo, / que irá contra la humanidad entera.      
                                                                                



                                                                                                                               
                                                                            
                                                                                                             


                                                                                                             




sábado, 9 de marzo de 2013

La Mujer del Patriarca

Hola, nena, los difuntos desde el más allá han programado a varios y a muchas para que te hostiguen. Los arrugados de automatismo te  programaran, te joderán, te embaucarán. Hola, nena, te regalaran barbis rubias de vestidos rozas para que juegues y quieras ser como ellas. Te contarán de la blancura y  guapura de  ken sí; el rubio Ken, el de azulados ojos azules. Ah sí, comenzarás a coleccionar, sin haberlo pedido, accesorios de cocina que te regalarán tus buenas tías y tíos… “tic tac - tic tac” “catapum, catapum” la adolescencia bombardeará con máximas que escucharás de sol a sol; así que robóticamente buscarás dinero en los bolsillos de un macho alfa. Puta, puta y otra vez te señalarán como puta para volverte sumisa y  callada así; te miras bonita, cosas que persuasivamente te harán creer.  “Por favor, bien arregladita y pintadita y haces dieta pues no te querrás ver gorda para tu novio…”

 “Tic tac – tic tac” Hola, mujer, ya quiere la cena tu príncipe azul?, ese azul príncipe que te ha humillado alguna vez, gritado y quizá, solo quizá; golpeado. Menos mal que te enseñaron a planchar ropas y cocinar animales muertos. La monotonía tu compañera en la cama, en la sala, en la cama, en la cocina, en la cama, en el supermercado y en la cama… ya tienes billetes para pagarte el botox que te persuadió tu marido, pues este no quiere que a SU mujer se le vean los años. Siempre tú y nunca tú, obligada a ser como no sos y ahora; hasta disfrutas de tu inexistente autenticidad. Rozada en el exterior e incolora por dentro, una barbi sin su blanco sin su rubio ken. Un ser sin opinión, que esconde sus carnes “anti estéticas” con ropas ridículas pero que le han vendido como  túnicas de la moda. Que busca parecerse a las portadas de menudas revistas por ese prejuicio y el estereotipo que el patriarca impone. “Tic tac – tic tac” no puede ser, el botox te realiza una mala jugada y se hincha, pareciese querer despegarse de vos. No puede ser, ya le has comprado una licuadora de juguete a tu beba mientras tanto; el patriarca sonríe muy pero muy placenteramente.